¿Qué será de esas miradas entre dos extraños?
¿Qué será de nosotros sin conocernos?
Sólo eso.
Un mirada.
Un intercambio silencioso e instantáneo entre dos
desconocidos, que saben que nunca va a ser más que eso.
¿Y qué será de nosotros, cuando cada uno se baje en su
estación, y nunca más nos veamos?
Sólo quedará la imagen del otro en nuestras cabezas. Sólo
quedará en manos de la imaginación la historia que podríamos haber tenido.
¿Dónde quedarán guardadas todas las miradas imposibles de
instantes pasajeros?
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